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INTERNACIONAL

24 de junio de 2023

El impactante método de Haití para combatir el hambre de los chicos: fabrican galletas de barro, manteca y sal


La principal fábrica está ubicada en Cité Soleil, una barriada miserable de Puerto Príncipe. A esas galletas se las conoce como Galette o bombón té. Todo está hecho de forma artesanal y sin ningún cuidado sanitario.

La principal fábrica de galletas está ubicada en Cité Soleil, una barriada miserable de Puerto Príncipe. Allí, muy cerca de Fort Dimanche, la antigua prisión donde los esbirros del exdictador François “Papa Doc” Duvalier torturaban y ejecutaban a disidentes, 40 trabajadores amasan las galletas y las secan bajo el inclemente sol del Caribe.

 

Dicen los haitianos que son sabrosas. Están hechas a base de sal, manteca vegetal y barro. Sí, tierra y agua. Lodo. En Haití se las conoce como Galette o bombón té. Todo está hecho de forma artesanal y sin ningún cuidado sanitario.

 

Las galletas de barro no son una tradición culinaria haitiana. Tampoco es un fenómeno nuevo que surgió ante la grave escasez de comida. Este producto a base de arcilla se vende desde hace décadas en las barriadas más miserables como respuesta a la dura realidad del país. Engañan al estómago, aunque sus efectos en la salud son variados.

 

“Recuerdo haberlas comido cuando era niño. La crisis aquí viene desde hace muchísimo tiempo”, dijo a TN el camarógrafo haitiano Yvon Villus.

Galletas de barro para combatir el hambre en un país en crisis terminal

Haití es hoy un estado fallido. El asesinato del presidente Jovenel Moise, a mediados de 2021, dejó al país en la anarquía absoluta. Las bandas armadas dominan el 80% de Puerto Príncipe y amplias zonas del interior.

Los terremotos del 2010 y 2021, la violencia y la pandemia de Covid-19 agravaron la emergencia. No hay comida. No hay nada. La gente sobrevive como puede. Cruzar los límites del barrio es un riesgo. Los vecinos montan barricadas en calles angostas con autos viejos para impedir la entrada de pandilleros. Ir a trabajar, para los pocos que tienen un empleo formal, es una odisea. Haití está a la deriva y nadie interviene.

 

 

En ese combo letal de crisis y violencia, buscar comida es la prioridad. Muchas personas han debido abandonar sus casas por la guerra entre pandillas que azota a vastas zonas de la capital y viven hoy en campamentos improvisados. Apenas subsisten.

Lourdieunane Lambert es una de ellas. Sobrevive con su familia en una tienda levantada en una plaza del barrio de Fort National. 

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