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MISIONES

22 de febrero de 2020

Es sorda y se encamina a terminar el secundario en una escuela común

Shanaia Geraldo es una joven adolescente de 17 años con hipoacusia. Es la segunda hija de dos hermanas más, Carolain (23) y Selena (11), quienes viven junto a su madre Alice Geraldo (52). La joven fue diagnosticada a los 2 años.

“Al año y medio la llevé al médico porque ella no emitía palabras y tampoco reaccionaba a los ruidos normales de la casa, ni la música. Primero no me dijeron que estaba enferma, al tiempo volví e insistí en que mi hija no estaba bien. Con varios estudios de por medio finalmente me dijeron que Shanaia tiene hipoacusia neurosensorial profunda bilateral amplificada”, relató a El Territorio Alice, su mamá.

A partir del diagnóstico surgieron cambios sustanciales en la familia Geraldo, ya que la comunicación empezó a realizarse a través de señas, “si mi hija quería algo, me señalaba con la mano”, recordó Alice.

Fue a los 7 años -cuando Sahanaia inició sus estudios primarios en la Escuela Especial 6 de la localidad- cuando realmente comenzaron a interiorizarse en materia de lenguaje de señas. Selena, la más pequeña de las hermanas, fue la primera en aprender. “Desde chiquita ella fue inquieta y quería hablar con su hermana, es así que desde los 4 años la menor de la familia aprendió lenguaje”, contó la mujer. 

Coralain la hermana mayor de Shanaia , actualmente participa del curso de lenguas de señas en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) de Eldorado. “Yo quería poder hablar y entender a mi hermana y me puse a estudiar, hoy ya podemos hablar fluido y eso nos gusta mucho”, comentó la joven.

Escuela común

En 2019, Shanaia fue la primera alumna con discapacidad auditiva en cursar el primer año de la escuela secundaria y lo hizo en el BOP 24 de la ciudad de Eldorado, impulsada por su maestra de primaria, quien la alentó debido a las capacidades que veía en ella. 

“El primer día estaba muy nerviosa, emocionada, me sudaban las manos, todo era muy nuevo, pero yo quiero terminar la secundaria, entonces me armé de valor y fui. No sólo yo estaba nerviosa, también los profesores, por mi condición, ellos no hablan o entienden lenguaje de señas, sólo mi profesora de lengua entendía y decía algunas palabras”, recordó Shanaia.

En este sentido, manifestó: “Me gustaría que el lenguaje de señas sea algo habitual en las escuelas, que se dé como materia o talleres, en los lugares públicos como hospitales, municipalidad, comercios, es muy difícil para personas que tenemos esta discapacidad poder comunicarnos sin tener alguien oyente que nos acompañe, si hablamos de inclusión, creo que eso sería ideal”.

Sin embargo, Shanaia confesó que, a pesar de esa dificultad, siempre se sintió incluida por sus pares, todos oyentes: “Me sentaba con mi mejor amiga, ella me pedía que le enseñe un poco lenguaje de señas y yo a cambio le pedía que me ayudara en todo lo referido al estudio”, contó la joven, al tiempo que agregó que en un futuro le gustaría ser peluquera.

El 2020 es una incógnita para la joven, quien finalizó el primer año sin ninguna materia con un promedio general de 9 y para el ciclo entrante espera tener los mismos resultados académicos.

Este año comenzará a asistir a la misma escuela (en turno noche) un joven sordo, quien tiene una esposa de la misma condición; ambos desempleados y con una niña de 2 años. Hasta el momento, es el único colegio que admite a personas con discapacidad para oír.

Situación laboral

Andrea Alderete, profesora de lengua de señas, comentó que “Shanaia es la primera alumna de secundaria siendo hipoacúsica. Los chicos sordos en su mayoría van a la escuela especial pero en ese establecimiento reciben solo un certificado de asistencia y participación”. Y siguió: “Esto es así porque por ley las escuelas especiales no tienen primer grado, segundo, tercero, y los demás años. El tema es que ellos asisten al establecimiento educativo hasta los 17 y después no tienen más educación, mucho menos la certificación de finalización de la primaria y no pueden acceder a la secundaria. Debería cambiar el plan de estudios del Ministerio de Educación”.

Además la profesional agregó que “en Eldorado el nivel de sordos sin educación regular es muy alto, puedo contar con los dedos de una mano los que terminaron la primaria. Y esa situación no es porque ellos no han tenido la intención de estudiar, es porque no tienen la posibilidad”.

Tal es así que cuando estas personas llegan a ser jóvenes o adultos, se encuentran con otro problema más: el laboral. “Sin educación les es imposible tener trabajo. He tenidos casos de alumnos que trabajan en el rubro de construcción y les pagan por ejemplo 400 pesos, mientras que a personas “normales” se les paga 800. Los dos realizan el mismo trabajo, pero hacen una absurda diferencia”, expresó la docente.

Asimismo, comentó sobre el caso de una pareja de sordos en la que ella aún no consiguió trabajo y él apenas gana unos pesos en un lavadero de autos. “Cuentan con una pensión por discapacidad, pero no les alcanza y al haber tan pocas personas que entiendan el lenguaje de señas, se les complica mucho”. 

Además la profesional explicó que ningún sordo en la ciudad de Eldorado tiene trabajo registrado con aporte y beneficios salariales. 

Finalmente, lamentó que a los pocos que llegan a conseguir un empleo, “les es pagan la mitad y a veces menos que a un oyente. Buscamos por medio de la Asociación de Sordos brindarles más oportunidades en todos los aspectos, mejorando la calidad de vida del sordo en general, hablando realmente de inclusión”, finalizó la docente. 

Fuente: elterritorio.com.ar

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