Sabado
5 de Abril de 2025
CURIOSIDADES
31 de marzo de 2025
Convertir una foto en una imagen al estilo de Studio Ghibli con IA puede requerir el equivalente a más de 17 vasos de agua, según estimaciones.
El avance de la inteligencia artificial ha permitido la generación de imágenes con facilidad y precisión. Sin embargo, un reciente estudio expuso el elevado consumo de recursos que implica este proceso. Según la investigación, cada imagen creada con IA puede requerir hasta 3,45 litros de agua, además de una cantidad considerable de electricidad. Esto se debe a la necesidad de enfriar los servidores que ejecutan estos modelos, lo que plantea interrogantes sobre su impacto ambiental a largo plazo.
Los expertos señalan que la IA aplicada a la creación de imágenes es una de las más demandantes en términos de consumo energético. Mientras que 1000 inferencias de imagen pueden necesitar alrededor de 2,9 kilovatios hora (kWh), la generación de texto en las mismas condiciones solo consume 0,047 kWh. A esto se suma la fase de entrenamiento de los modelos, que implica un gasto aún mayor: en el caso de GPT-3, se estimó un consumo de 1300 megavatios hora (MWh), equivalente al gasto energético anual de 130 hogares estadounidenses.
Un aspecto preocupante es la falta de transparencia de las empresas tecnológicas sobre el consumo real de recursos en sus modelos de IA. La Universidad de California reveló que centros de datos como el de Microsoft en Iowa consumen hasta 6.436 millones de litros de agua al año para la refrigeración de sus sistemas. En un contexto de creciente demanda de IA, los especialistas advierten que el sector podría llegar a consumir entre 85 y 134 teravatios hora (TWh) anuales para 2027, una cifra comparable al consumo eléctrico de los Países Bajos.
El impacto del uso cotidiano de la IA también genera debate. Transformar una imagen en una ilustración al estilo de Studio Ghibli, por ejemplo, puede implicar un gasto de agua equivalente a 17 vasos. Si esta actividad se multiplica a gran escala, el impacto ambiental se vuelve significativo. En términos concretos, la creación de cinco imágenes con IA podría requerir hasta 17 litros de agua, evidenciando la magnitud del problema cuando se analiza su uso masivo.
Algunas compañías afirman estar trabajando en estrategias para reducir su huella de carbono y optimizar el uso del agua, pero los especialistas sostienen que estas medidas individuales no son suficientes. La combinación de un alto consumo de energía y agua con la falta de regulación plantea desafíos que requieren soluciones globales. En este sentido, se vuelve clave el diseño de políticas que mitiguen los efectos de esta tecnología sin frenar su desarrollo.
El crecimiento de la inteligencia artificial es indiscutible, pero su impacto ambiental sigue siendo un punto de preocupación. Con la expansión del uso de estos modelos, se vuelve esencial equilibrar innovación y sustentabilidad para garantizar que el desarrollo tecnológico no comprometa los recursos naturales en el futuro.