Viernes
28 de Febrero de 2025
CRÍMENES
11 de enero de 2025
María Mercedes Gauto, Guillermo Díaz y Viviana Altamirano sólo tenían una cosa en común: todos fueron vistos por última vez con Esteban Duarte antes de desaparecer. Cómo fue la caída del asesino.
El historial delictivo de Lorenzo Esteban Duarte lo perseguía desde 1983, pero recién fue en enero de 2020 cuando se volvió tristemente célebre bajo el apodo de “el descuartizador de Villa Astolfi”.
Aquel día de verano, hace ya cinco años, una pareja lo descubrió cuando tiraba una bolsa negra por arriba de un alambrado hacia un descampado de esa localidad de Pilar y de su interior se asomó una pierna. La carrera criminal del asesino empezó en ese momento la cuenta regresiva.
Duarte había intentado sin éxito descartar el cuerpo descuartizado de su última pareja, Rosa Antonia Acosta Brizuela. Los testigos llamaron a la policía y después de una breve persecución, acorralado, el hombre tomó una drástica decisión: se clavó un cuchillo en el pecho y murió casi en el acto.
“El descuartizador de Villa Astolfi” evitó así una nueva condena, pero también se llevó con él las respuestas que desde hace tantos años esperan las familias de al menos otras dos mujeres y un hombre, a los que se sospecha que asesinó antes que a Brizuela e hizo desaparecer.
Una larga carrera criminal
Las entradas y salidas de la cárcel de Duarte fueron moneda corriente desde principios de los ‘80. Desde entonces cumplió varias condenas por privación ilegal de la libertad, lesiones calificadas, hurto, robo de auto y estafa, entre otros, en la zona de San Isidro.
En 1997 fue detenido acusado de abusar sexualmente de una nena de 11 años. Según reveló entonces la investigación, la llevó a su casa en la localidad bonaerense de Maquinista Savio con la excusa de comprarle una bicicleta y una vez que estuvieron solos la sometió.
Pese a la gravedad del hecho, pasó poco tiempo en prisión gracias al polémico “2x1″, beneficio que estuvo vigente entre 1994 y 2001.
El prontuario de Duarte también contaba con denuncias de sus exparejas por explotación sexual e investigaciones sobre trata de personas, que no lograron avanzar.
Viviana Altamirano, la primera víctima desaparecida
Viviana Altamirano tenía 22 años cuando se le perdió el rastro el 28 de abril de 2004, en el barrio Las Tunas de General Pacheco. En medio de la incertidumbre, varios testigos aseguraron que la vieron hablando con Duarte justo antes de su desaparición y de esta manera el hombre entró en el radar de la Justicia.
Después, se sumó otro dato inquietante: la ropa que Viviana tenía puesta esa última vez que la vieron apareció al lado de la casa de la madre de Duarte, en la localidad bonaerense de Del Viso.
Un vecino había encontrado las prendas cuatro días después de la desaparición de la mujer. Estaban dentro de una bolsa de basura en el techo de su vivienda. En su declaración más adelante diría que enseguida sospechó que Duarte la había robado y por algún motivo después quiso deshacerse de ella.
Sin sospechar siquiera la relevancia que podía tener el hallazgo para los investigadores que buscaban a Viviana, el sujeto le regaló la ropa a una chica muy humilde del barrio. Esa mujer la lavó para poder usarla, pero aclaró cuando fue a buscarla la policía después que no vio ninguna mancha de sangre.
Duarte fue el único detenido que tuvo la causa por la desaparición de Altamirano, aunque más tarde lo liberaron por falta de mérito. El cuerpo de la joven todavía no apareció.
El crimen de la mujer embarazada
Un par de meses después de haber recuperado la libertad, Duarte volvió a atacar. En esa oportunidad la víctima fue su novia Paula Orellana, que estaba embarazada. La atacó a golpes delante de la hija de tres años que tenían en común.
Orellana murió después de cuatro días de agonía en un hospital. Se supo con el avance de la causa, que acusaba a Duarte de haber hecho desaparecer a su hija mayor, una adolescente de 15 años fruto de una relación anterior de la mujer.
Por el crimen de su pareja, la Justicia lo condenó en 2005 a la pena de 11 años de prisión por homicidio agravado, ya que la figura penal de femicidio recién se implementó en 2012.
En tanto, si tuvo efectivamente tuvo alguna responsabilidad en la desaparición de la chica, tal cual denunciaba la madre, salió impune de eso.