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SALUD

27 de marzo de 2022

Lipotransferencia, el futuro del antienvejecimiento

Es la nueva revolución de la medicina regenerativa y las cirugías estética y reconstructiva. De qué se trata.

Infinidad de veces, la grasa fue y es repudiada por la mayoría de las personas en nuestra cultura. Es habitual que algún rollito de la panza o de la espalda, de las piernas o de la papada, moleste. Sin embargo, todo ello está a punto de cambiar, desde un punto de vista de la salud, como así también desde los tratamientos reconstructivos y estéticos.

La transferencia de tejido graso comenzó a realizarse de manera experimental y empírica en el siglo pasado, cuando se trasladó tejido de un lipoma (tumoración benigna del tejido adiposo) al lecho mamario para ensayar una reconstrucción.

Si bien en su momento no se le dio demasiada importancia, con los años esas investigaciones fueron retomadas por diferentes autores, tanto en la Argentina (Dr. Robles, D. Chajchir como referentes) que fue pionera en el mundo, como en Estados Unidos (Dr. Coleman) y en Europa (Dr. Rigoti, Tonard y Verpaele).

Diferencias entre liposucción y lipotransferencia
Luego del advenimiento de la Liposucción, que consiste en la disolución y extracción de grasa localizada de manera casi simultánea, diferentes cirujanos plásticos comenzaron a estudiar la grasa que se extraía con las cánulas para evaluar sus propiedades y viabilidad. Cada uno ejecutó sus protocolos en su lugar de extracción, el tipo de cánula a utilizar, la presión de succión, el método de procesamiento, la técnica de inyección y la aplicabilidad, ya sea con fin reparador o estético.

Lo cierto, más allá del método empleado, es que la grasa extraída es oro líquido, y cuenta con células madre pluripotenciales periféricas, además de adipocitos. Se la reconoce de tal manera por las múltiples propiedades y aplicaciones que presenta, las cuales se encuentran en aumento según avanzan las investigaciones.

Este tejido, extraído con finas cánulas, puede usarse con fines tanto reconstructivos como estéticos. Tanto es así que puede emplearse en personas quemadas, mejorando la sanación de heridas y las secuelas, en sitios que recibieron radioterapia para mejorar las condiciones locales, en úlceras de difícil resolución, en pérdidas de volumen o alteraciones de contorno postraumáticas y en reconstrucción mamaria, entre otras aplicaciones.

Cómo se utiliza la propia grasa extraída de otras zonas del cuerpo
En estética, el autotrasplante puede utilizarse para reponer volúmenes faciales perdidos o aumentar los existentes, atenuar ojeras, realizar rinomodelación, mejorar el cuello, el escote, el dorso de las manos, voluminizar mamas, glúteos, hombros, bíceps, tríceps, pectorales, gemelos, abdominales, genitales tanto masculinos como femeninos, y nuevas aplicaciones que van surgiendo día a día.

Se debe tener en cuenta cuando se desea aportar volumen, que la célula grasa, el adiposito, se está trasladando de un lugar del cuerpo, donde tiene su arteria y su vena, a otro, donde no la tiene, por lo que los primeros días se nutrirá por imbibición, es decir por los nutrientes que lo rodean. Ello no es suficiente para todas las células, por lo cual las menos aptas entran en un ciclo de apoptosis y muerte celular, generando la reabsorción de la misma.

Por este motivo, se deben realizar sobrecorrecciones del 30 a 40%, que es el porcentaje estimado de muerte celular. Para mitigar esta pérdida, se están ensayando diversos métodos de enriquecimiento de la grasa con factores de crecimiento, concentrados de células madre o plasma rico en plaquetas, con resultados alentadores.

Ya sea en técnica reparadora o en estética, el tejido obtenido por liposucción se procesa por diferentes métodos, por una parte, para separar las células grasas de elementos indeseados, como líquidos anestésicos, glóbulos rojos, tejido conectivo, etcétera, y, por otro, para obtener macroinjertos, microinjertos, nanoinjertos o emulsiones, las cuales se depositan en el lugar de acción, se inoculan por retroinyeccion o se agregan a preparados como cremas o serum.

Por el momento, solo se utiliza el tejido graso del propio paciente, pero se están haciendo investigaciones de aplicaciones cruzadas, constituyendo tal vez en un futuro una posible donación como la de hemoderivados o de órganos.

Todo lo mencionado nos lleva a replantearnos la relación con nuestra “grasita”, a observar el poder de la naturaleza, la capacidad de autoreparación del cuerpo humano, y la medicina regenerativa como el presente y futuro.

(*) El doctor Martín Fernández (M.N. 154.169) es médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Miembro de la Comisión Directiva de la Sociedad de Cirugía Plástica y Reparadora de Mar del Plata, Coordinador de Sesiones Científicas. Miembro Adherente de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (SACPER).

 

 

 

 

 


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